¿Qué es el mapeo térmico?
El mapeo térmico es un estudio de la distribución de temperatura dentro de un espacio de almacenamiento —una cámara, un freezer, una heladera o un depósito completo— que se hace antes de empezar a usarlo, o al recalificarlo después de un cambio relevante. El objetivo es simple de enunciar y exigente de cumplir: saber con certeza qué zonas de ese espacio son aptas para guardar un producto con un rango de temperatura definido, y cuáles no.
No es lo mismo que el monitoreo continuo de todos los días. El mapeo térmico es un estudio puntual, de una sola vez —o repetido si cambian las condiciones—: se instalan varios registradores temporales, se deja correr el estudio durante un período definido y se analiza el resultado. El monitoreo continuo, en cambio, es la operación diaria de ahí en adelante, con el sensor ya instalado en el punto que el mapeo identificó como representativo. Ya contamos la diferencia completa entre ambos enfoques en nuestro artículo sobre registro manual vs. monitoreo continuo.
Por qué no alcanza con "poner un sensor en el medio"
Ninguna cámara o heladera tiene una temperatura uniforme en todos sus puntos. La apertura constante de la puerta, la cercanía al evaporador o al difusor de aire, las zonas con poca circulación y la diferencia entre la parte superior y la inferior del equipo generan variaciones reales, a veces de varios grados, dentro del mismo espacio.
Si el sensor de monitoreo se instala en el centro geométrico del equipo —la ubicación más cómoda, pero no necesariamente la más representativa— puede estar marcando una lectura dentro de rango mientras otra zona de esa misma cámara, con producto almacenado, está fuera de rango sin que nadie lo sepa. El mapeo térmico existe justamente para no dejar ese punto librado a la suposición.
Cómo se hace un mapeo térmico
No hay una única norma argentina que fije el procedimiento paso a paso para cualquier rubro, pero la metodología que usa la industria para calificar espacios de almacenamiento en frío es consistente:
- Registradores temporales distribuidos: se ubican varios data loggers —calibrados, igual que cualquier sensor de monitoreo de rutina (ver nuestro artículo sobre la calibración de sensores y la acreditación OAA)— en distintos puntos del espacio a estudiar.
- Condiciones representativas: en la práctica, esto suele significar un relevamiento estacional (verano e invierno) y en condición vacía y cargada, no solo un día cualquiera.
- Duración del registro: habitualmente entre 7 y 14 días continuos, lo suficiente para capturar aperturas de puerta, ciclos del compresor y reposición de stock.
- Informe final: identifica los puntos más calientes y más fríos del espacio, y define qué zonas son aptas para cada tipo de producto.
Qué exige la normativa argentina (y a quién)
"Antes de usar una zona de almacenamiento, debe hacerse —en condiciones representativas— un registro de la temperatura inicial para establecer y demostrar qué áreas son aptas para cada tipo de producto (mapeo térmico inicial)." Fuente: Boletín Oficial, Disposición ANMAT 2069/18.
Esto aplica puntualmente a droguerías y operadores logísticos —el rubro que cubre la Disposición ANMAT 2069/18, que excluye expresamente la dispensa al público—. La metodología en sí es una buena práctica aplicable a cualquier rubro de cadena de frío, pero esta norma puntual no alcanza a farmacias, laboratorios, clínicas ni bancos de sangre. Leé el desglose completo del artículo 5.4 en nuestro artículo sobre la Disposición ANMAT 2069/18.
Puntos típicos que se relevan en un mapeo térmico
| Punto de control | Por qué se controla | Qué suele encontrarse |
|---|---|---|
| Cerca de la puerta | Entrada de aire exterior en cada apertura | Picos de temperatura más frecuentes y de mayor amplitud |
| Cerca del evaporador o difusor | Salida directa del aire frío del equipo | El punto más frío del espacio, con riesgo de congelar producto sensible |
| Centro geométrico | Ubicación "cómoda", pero no necesariamente representativa | Suele mostrar el promedio, no el peor caso |
| Esquinas y zonas de baja circulación | Poco movimiento de aire | Mayor variabilidad y más demora en estabilizarse tras abrir la puerta |
| Estante superior vs. inferior | El aire frío es más denso y tiende a acumularse abajo | Diferencias de varios grados entre estantes, sobre todo en equipos grandes |
Del mapeo térmico al monitoreo continuo
El equipo transmisor que se instala en la pared y administra hasta 5 sensores de temperatura (NTC). Conectividad celular (LTE Cat M1 / NB-IoT / GPRS), independiente del wifi del local, con backup ante cortes de luz.
Conocé el equipo completo →El resultado del mapeo no es solo un informe para archivar: define dónde conviene instalar el sensor de monitoreo de rutina. Si el estudio identificó más de un punto crítico —por ejemplo, cerca de la puerta y cerca del evaporador— lo más seguro es cubrir ambos, no promediar en uno solo. El MDTR administra hasta 5 sensores NTC por equipo, así que cubrir varios puntos críticos de la misma cámara no implica instalar varios equipos.
¿Cuándo hay que repetir un mapeo térmico?
- Cambio de equipo o layoutNueva heladera o cámara, o reubicación de estanterías internas
- Mudanza o reforma ediliciaCambia la ventilación, el aislamiento o la ubicación del equipo
- Desvíos recurrentes sin causa claraPuede indicar que el sensor de rutina no está en el punto representativo
- Nuevo producto con rango más estrictoEl mapeo anterior no necesariamente cubre el nuevo requisito
- Revisión periódica por POESegún lo que defina el procedimiento interno de cada establecimiento
El mapeo térmico no es un trámite que se hace una vez y se olvida: es la base que permite confiar en que el punto donde está el sensor de monitoreo realmente representa lo que pasa en el resto del espacio. Sin ese paso previo, cualquier sistema de monitoreo —por más sofisticado que sea— corre el riesgo de medir el lugar equivocado.
Preguntas frecuentes
Dudas comunes sobre mapeo térmico en cámaras y heladeras.